Una inyección de Efecto Zeigarnik.

Después de 4 meses, echaba de menos daros un poco la tabarra, o quizás simplemente es que estoy tan bajo de ánimos y desorientado que necesito sentarme a poner negro sobre blanco que quiero hacer con mi vida.

Así que, aquí estoy de nuevo, a ver si con lo que indica el tituló recomienzo.

El origen de esta entrada está en que este año he debido adelantar un poco la revisión veraniega, primero para reubicarme y segundo porque el comienzo de la nueva temporada será con una operación de espalda de la que veremos cómo me recupero.  Así que he comenzado mi revisión de todos los veranos por el tema que, no siendo mi padre, más me vueltas da en mi cabeza dando una lectura a mis planes del Blog para este año que os contaba aquí  y sólo veo una gran decepción :(.

Ciertamente estoy muy lejos de las 100 entradas que había planeado y veo claro que el Blog ha estado demasiado abandonado, así que he decidido, cómo anticipo a la revisión anual de 2018, aplicarme un chute de “Efecto Zeigarnik”  reiniciando con esta entrada para saludaros y tratar de recuperar un poco la normalidad y la ilusión, dejando patente mi enorme fracaso y volviendo el Blog a su imagen original, a ver si así vuelve también a su ritmo.

El Efecto Zeigarnik.

Todos somos conscientes de lo incómodo que es tener cosas a medias, basta recordar la sensación cuando no se termina de ver una serie, o un se deja un libro a medias.

Todas esas sensaciones tienen un origen psicológico que es del que  la manipulación moderna, gracias a la publicidad y el marketing, se sirvpara darnos infinidad de sagas, previos y demás zarandajas, que sirven para alimentar esa sensación y dejarnos con las ganas.

Todo se debe a que nuestro cerebro maneja mal la incertidumbre, todo aquello que no controlamos, de ahí que no nos guste dejar algo a medias y cuando empezamos algo, tenemos un mayor impulso que nos dirige a acabar aquello eso en lo que estamos embarcados.

Cualquier tarea inconclusa genera un impulso de meta que nos lleva a que nuestra cabeza siga dándola vueltas, por lo que parece es  mejor empezar una tarea y dejarla “a medias”, que no iniciarla, motivo por el que de nuevo estoy aquí.

Lo que se conoce cómo Efecto Zeigarnik es esa sensación de tener algo sin finalizar  nos va a llevar a intentar paliar la ansiedad que esto nos genera poniendo fin a la misma.

Su origen.

A principios del siglo XX, allá por lo años 20, una estudiante rusa de la universidad de Berlín  llamada Bluma Zeigarnik trabaja en colaboración con su mentor el psicólogo Kurt Lewin y observan un asunto curioso:

Cuando les atendían en los restaurantes  los camareros parecía que recordasen mejor los pedidos de las mesas que aún no habían sido servidos o cobrados y sin embargo no tenían tanta conciencia de aquellas que ya estaban atendidas.

En resumen, que la memoria de los camareros parecía dar mayor prioridad a los pedidos sin terminar, al margen de si se habían iniciado antes o después que aquellos que ya habían sido entregados y pagados. Los recuerdos sobre los pedidos finalizados se perdían con mayor facilidad.

Bluma Zeigarnik trabajó para constatar experimentalmente si los recuerdos acerca de procesos inconclusos se almacenan mejor en la memoria que los del resto de proyectos.

El resultado de esta línea de investigación emprendida en los años 20 es lo que hoy se conoce como efecto Zeigarnik.

El estudio que hizo famoso el efecto Zeigarnik se realizó en el 1927. Durante el experimento, una serie de voluntarios debían realizar sucesivamente una serie de 20 ejercicios, tales como problemas de matemáticas, y algunas tareas manuales. Pero a Bluma Zeigarnik no le interesaba el rendimiento de los participantes, ni el éxito que tuvieran a la hora de emprender estas pequeñas pruebas. Simplemente, se centró en el efecto que tenía la interrupción de estas tareas en el cerebro de los participantes.

Para ello, hizo que los participantes parasen de resolver las pruebas llegado cierto punto. Después, comprobó que estas personas recordaban mejor datos acerca de las pruebas que habían quedado a medias, independientemente del tipo de ejercicio que exigían para ser resueltas.

Así pues, pasó a considerarse que el efecto Zeigarnik es una tendencia a recordar mejor la información relativa a tareas inacabadas.

Faltan pruebas para demostrar el efecto Zeigarnik.

A pesar de la relevancia que el efecto Zeigarnik ha tenido más allá de los entornos académicos, lo cierto es que se considera no está lo suficientemente probado que exista como parte del funcionamiento normal de la memoria. En primer lugar, porque la metodología utilizada en la investigación psicológica durante los años 20 no cumplía con las garantías que se esperarían de este campo hoy en día, y en segundo lugar porque los intentos de repetir el experimento de Bluma Zeigarnik (o similares) han arrojado resultados dispares que no apuntan en una dirección clara.

El efecto Zeigarnik y la productividad.

Estudios más modernos parecen indicar que las tareas pendientes nos preocupan no mientras están inacabadas sino mientras no sabemos que hacer con ellas.

Es decir, parece probable que el efecto Zeigarnik vaya más allá de las mecánicas de almacenamiento de los recuerdos y tenga más que ver con la motivación y cómo esta afecta a la memoria. De hecho, todo lo que intentamos recordar tiene valor en función del  interés que tenga para nosotros. Pensamos más veces sobre lo que más nos interesa, lo cual es una forma reforzar los recuerdos “repasando” lo que nuestra mente nos señala cómo pendiente.

Esta es una de las bases por las que el método GTD reduce esa sensación de inacabado, al plasmar las cosas pendientes en listas, como dice David Allen en su libro:

Suele haber una relación inversa entre el tiempo que una cosa está en tu cabeza y las cosas que haces al respecto

Las dos primeras etapas del flujo de trabajo de GTD, capturar y aclarar, claramente se proponen a eliminar esa incertidumbre de lo inacabado  que, al fin y al cabo, es lo que provoca estrés.  En el momento en que hacemos esa lista de lo que hay en nuestra cabeza  en un lugar de confianza y aunque la tarea este sin hacer logramos una sensación de seguridad al saber que no la vamos a olvidar y que hemos hecho lo que hasta ahora podemos hacer, que es anotarla para que no se olvide.

Después al procesar lo capturado y aclarar qué significa y qué vamos a hacer con ello, volvemos a conseguir esa sensación, porque ya tenemos nuestro plan de acción, cómo hemos dicho antes:

Lo que nos agobia no es tener un montón de tareas pendientes, sino  tener un montón de cosas sin aclarar en la cabeza.

Conclusión y realidad del Blog este año.

Todo este preámbulo y el título no son más que para justificar esta entrada que pretende únicamente dar las gracias a aquellos que habéis estado ahí detrás, sacar de mi cabeza el tema pendiente de reiniciar el Blog y dejar constancia de fracaso antes de establecerme nuevos compromisos.

Veamos uno a uno cada uno de los asuntos propuestos:

  1. Nueva serie sobre GTD con org-mode: Pronto comenzaré una serie sobre GTD, en la que iré recopilando lo que he ido aprendiendo sobre el sistema y lo que vaya aprendiendo según vaya poniéndolo en práctica con org-mode.  Esta espero sea la serie estrella y genere más debate, a ver si sirve para atraer a este mundo del Software Libre a curiosos del tema de productividad, en general fanáticos de la manzanita ;).  Sólo he hecho el post inicial.
  2. Revisiones: A partir del momento en que termine de poner en orden el sistema comenzaré a publicar un resumen de mis revisiones semanales, trimestrales y anuales. Ya habéis podido ver una primer prueba de ello en mi entrada anterior. Mi sistema no ha sido implementado, así que de revisiones nada ….
  3. Aprendiendo GNU Emacs y org-mode: Esta serie la cerraré posiblemente con una entrada dedicada a la agenda con org-mode, que quizás incluya un pequeño repaso de la última entrada.  El post de la agenda sólo está aún en borrador.
  4. GNU Emacs: (modo mayor): En esta nueva serie iré dedicando entradas a aquellos modo de Emacs que vaya conociendo, teniendo en cuenta que mi objetivo final es este “Emacs cómo mi nuego gestor de ventanas“.  Algún post curioso, pero mucho menos de lo esperado.
  5. Debian GNU/Linux: Aún no tengo claro si será una serie o simples anotaciones sobre lo que vaya aprendiendo sobre esta joya. La verdad es que mi Debian GNU/Linux va cómo la seda y no da lugar a muchas investigaciones, por lo que poco hay que hacer por aquí.
  6. Software Libre: Por supuesto todo aquello que pueda aportar para difundir el movimiento.  Muy poquito.
  7. Fotografía: No lo quiero quitar, por que lo tengo para algún día, pero por el momento creo estará difícil, salvo alguna entrada puntual. Sigue exactamente igual que año pasado.

Como podéis ver un balance muy pobre del que sólo, cómo ilusión, se salva esta entrada que sigue generando comentarios y el reciente cambio a https.  Aparte de eso sólo tengo en estos momentos una hoja en blanco que espero ir rellenando poco a poco, proceso que os iré contando.

Espero os guste, y cómo siempre gracias por estar ahí.

¡No dudéis en criticar, corregir o sugerir!

Referencias.

 

 

2 pensamientos en “Una inyección de Efecto Zeigarnik.

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